
La Basílica Pontificia de San Miguel está situada en pleno Madrid de los Austrias, cerca de la Plaza Mayor y junto a la Plaza de la Villa.
El solar ocupa lo que fue una antigua parroquia medieval dedicada a los Santos Niños San Justo y Pastor, mártires a los 7 y 9 años durante las persecuciones de Diocleciano.
La reina Isabel de Farnesio mandó construir el Templo para su hijo el infante Don Luis Antonio de Borbón, nombrado cardenal de Toledo a muy temprana edad. Giacomo Bonavia fue el arquitecto encargado del proyecto cuya llegada a Madrid fue en el año 1731.
El 20 de septiembre de 1739 se coloca la primera piedra del templo en presencia de la corte y en el año 1746 se produjo la consagración del templo. A partir de 1743 continúa con el proyecto Virgilio Rabaglio como arquitecto mayor de la obra, también en este mismo año se producen cambios en la cesión de la iglesia en propiedad a la Santa Sede por el Gobierno del Reina de España, como compensación del derribo de la Iglesia de San Pedro y San Pablo, situada junto al Hospital de los Italianos.
El 29 de septiembre 1892 el Papa León XIII la dedicó a San Miguel Arcángel y la constituyó como jurisdicción exenta privilegiada al Nuncio Apostólico pro tempore de su Santidad, a quién fue encargada su administración y cuidado. Desde entonces es la Iglesia de la Nunciatura Apostólica (Embajada de la Santa Sede) en España.
Esta cesión en propiedad a la Santa Sede por el gobierno de España en 1982, se produjo un convenio entre el Nuncio Apostólico con los P.P Redentoristas en orden a la atención y cuidado del culto, y se cedió el uso de la casa rectoral.

Capilla de las sagradas imágenes de la Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos de «Los estudiantes». Basílica Pontificia de San Miguel, Madrid.
El 19 de octubre de 1930 se produjo la concesión del título de la consagración de la Iglesia Pontificia de San Miguel como Basílica Menor por el Papa Pío IX.
A finales de 1959 se firmó un acuerdo con Opus Dei mediante el cual se confiaba el mantenimiento cotidiano y el cuidado litúrgico de la Basílica Pontificia de San Miguel, acuerdo que se ha renovado hasta la actualidad.
Después de la firma del convenio en 1959, Josemaría Escrivá de Balaguer estuvo en la Basílica en una ocasión, se había desplazado a Madrid para realizar su Tesis Doctoral en Derecho. También han pasado por la Basílica Beato Álvaro del Portillo, primer sucesor de San Josemaría frente al Opus Dei, y también la Beata Guadalupe Ortíz de Landázuri.
La fachada una obra de arte en movimiento
Su impresionante fachada convexa es el rasgo más famoso de la basílica. Aquí el muro principal parece avanzar hacia la calle mediante una suave curvatura que genera una intensa sensación de movimiento.
Este recurso transforma completamente la percepción del edificio. La fachada funciona como un elemento dinámico que interactúa con el espacio urbano.
La curvatura cumple también una función práctica. La iglesia se encuentra en una calle relativamente estrecha, por lo que esta solución arquitectónica permite aumentar visualmente la monumentalidad del conjunto y reforzar su presencia dentro del tejido urbano histórico.
La Basílica Pontificia de San Miguel es un Bien de Interés Cultural (BIC), con categoría de Monumento Histórico Nacional (1984).
Los arquitectos italianos cuyo proyecto arquitectónico definitivo es de Giacomo Bonavia realizan una propuesta innovadora que contrasta con nuestro barroco madrileño. En 1743 la ejecución del proyecto se llevó a cabo por su discípulo Virgilio Rabaglio.
La fachada singular contrasta con el espacio interior cuya planta adopta la forma tradicional de cruz latina, pero el tratamiento del espacio responde plenamente a los ideales barrocos.
La fachada integra varios conjuntos escultóricos, las alegorías de la caridad, de la fe, de la esperanza y de la fortaleza realizadas por Roberto Micelini que decoran los dos cuerpos superiores.
Uno de los objetivos de la arquitectura barroca era provocar una experiencia emocional con el tratamiento escenográfico del espacio interior que contrasta con la teatralidad de la fachada principal.
Decoración interior, frescos de las bóvedas y de las cúpulas
Los artistas que pintaron los frescos de las bóvedas fueron, los hermanos González Velázquez y Bartolomé Rusca entre los años 1745 y 1752. La intervención de los elementos arquitectónicos anejos fue realizada por Roberto Michel.
El templo es de planta de cruz latina y tiene solo una nave con seis capillas distribuidas a ambos lados. El crucero cuenta con otras dos, una en cada lateral y una más en el lado izquierdo hacia lado de la entrada.
Las pilastras laterales se dispusieron de forma oblicua respecto del eje central de la nave para generar mayor amplitud en el edificio. La bóveda se inspira en las bóvedas que el arquitecto Guarino Guarini había hecho en el templo de San Felipe Neri en Turín en el siglo XVII, se aprecia que tiene forma de aspa.
La bóveda del presbiterio la pintaron al fresco los hermanos González Velázquez en el año 1752, representa la presentación de los santos niños ante el procurador romano.
En la decoración destacan las trazas de los altares laterales y del altar mayor que aúnan decoración de estucos en relieve de delicada factura, mármoles, lienzos de grandes dimensiones y pinturas al fresco.
La Hermandad de los Estudiantes
El Cristo de la Fe y del Perdón es la imagen que fue realizada por Luis Salvador Carmona y que fue sacada desde 1983 por las calles cercanas a la Basílica Pontificia de San Miguel en Semana Santa. En 1988 se encarga un paso procesional que realzara la imagen del señor y en 1989 un grupo de estudiantes universitarios se reunió con su Rector en la cripta con la finalidad de y el propósito de promover una Hermandad de Penitencia en Madrid.
Así nació la Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Fe y el Perdón, la “Hermandad de los Estudiantes” de Madrid.
El momento más destacado tiene lugar durante la Semana Santa de Madrid, concretamente en la tarde-noche del miércoles Santo, el momento cuando la hermandad realiza su estación de penitencia por el centro de la ciudad con gran recogimiento.
La Hermandad de los Estudiantes ofrece una experiencia donde religión, historia y patrimonio urbano se encuentran en uno de los rincones más elegantes de Madrid.










